Adela Ramírez
Cuando se habla de drogas adictivas, la cocaína suele estar en la cima de la lista. No es casualidad. Su acción sobre el cerebro es tan poderosa que no solo genera una dependencia brutal, sino que también “bloquea” cualquier otra fuente de placer o motivación. Es como si el cerebro pusiera todas sus fichas en ella… y descartara el resto.


