Alejandro Cañedo
Mérida es de esas ciudades que siempre vuelven a la memoria, no solo por su belleza, sino por los lazos personales que nos unen a ella. En mi caso, esta ciudad tiene un lugar especial en mi historia familiar en el turismo: fue un amigo de Mérida quien llevó a mi padre a recorrer el mundo, con un viaje a Japón a finales de los sesentas, y desde ahí comenzó nuestra relación con esta apasionante industria que me ha acompañado durante toda mi vida.


