Aunque la primera granja de pulpos de México, para la reproducción de la especie pulpo maya, ubicada en la unidad Sisal de la UNAM en Yucatán, inicialmente recibió una subvención para la conservación de la biodiversidad del pulpo, y creó un convenio con familias locales para establecer “Moluscos del Mayab”, contribuyendo a la comercialización del producto para fortalecer la economía local, los resultados no son del todo favorables, sino que representan un retroceso para la evidencia científica.


