De acuerdo al más reciente informe de Perspectivas Económicas Mundiales elaborado por el Banco Mundial, a pesar de las actuales tensiones comerciales e incertidumbre política, la economía mundial ha mostrado mayor resiliencia de la prevista, sin embargo, una de cada cuatro economías en desarrollo sigue siendo más pobre que en 2019.
El reporte considera que el crecimiento mundial se mantendrá estable durante los próximos dos años, disminuyendo al 2,6 % en 2026 antes de aumentar al 2,7 % en 2027.
El organismo destaca que el lento ritmo amplia la brecha en los niveles de vida en todo el mundo, vez que las economías avanzadas disfrutan de ingresos per cápita superiores a sus niveles de 2019, pero aproximadamente una de cada cuatro economías en desarrollo tiene ingresos per cápita más bajos.
Las previsiones indican que la inflación mundial descienda ligeramente al 2,6 % en 2026, como resultado de la debilidad de los mercados laborales y la disminución de los precios de la energía.
Aunque la proyección de crecimiento indica que será mayor en los países de bajos ingresos, alcanzando un promedio del 5,6% durante 2026-27, esto no será suficiente para reducir la brecha de ingresos entre las economías en desarrollo y las avanzadas.
En cuanto al crecimiento del ingreso per cápita en las economías en desarrollo el pronóstico de crecimiento es de 3% en 2026, aproximadamente un punto porcentual por debajo de su promedio de 2000-2019.
El organismo manifiesta que las economías en desarrollo necesitan fortalecer su sostenibilidad fiscal, además de mejorar reglas fiscales, que establecen límites claros al endeudamiento y el gasto público para facilitar la gestión de las finanzas públicas, una vez que estas se vinculan a un mayor crecimiento, una mayor inversión privada, sectores financieros más estables y una mayor capacidad para afrontar shocks externos.
En este sentido, afirmó que las economías en desarrollo que adoptan reglas fiscales claras, suelen ver una mejora de su saldo presupuestario de 1,4 puntos porcentuales del PIB al cabo de cinco años.
Además su uso aumenta en 9 puntos porcentuales la probabilidad de una mejora plurianual de los saldos presupuestarios, sin embargo, el informe concluye que los beneficios a medio y largo plazo de las reglas fiscales dependen en gran medida de la solidez de las instituciones, el contexto económico en el que se introducen y su diseño.


