Con el apoyo de 35 países que firmaron la iniciativa, el presidente de Estados Unidos Donald Trump, presentó en Davos la “Junta de Paz”, en la que se desempeñará como presidente, de forma indefinida, con poder de veto sobre las decisiones que se tomen.
En lo que los críticos han señalado como un organismo que socavará la competencia de las Naciones Unidas, el mandatario norteamericano propuso, como una de las primeras acciones del organismo, supervisar el alto al fuego en Gaza.
“Una vez que esta junta esté completamente formada, podremos hacer prácticamente todo lo que queramos. Y lo haremos en colaboración con las Naciones Unidas. Siempre he dicho que las Naciones Unidas tienen un tremendo potencial, pero no lo han utilizado”, señaló el mandatario.
Aunque el ingreso al organismo fue voluntaria, la permanencia tiene un precio, ya que Trump solicitó a los países participantes el pago de 1.000 millones de dólares a cambio de un puesto permanente en la Junta de Paz.
Hasta el momento los países que se han incorporado son: Argentina, Azerbaiyán, Baréin, Bielorrusia, Egipto, Indonesia, Marruecos, Arabia Saudí, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos; mientras que Hungría es el único país europeo que aceptó, todos ellos considerados de derecha o autoritarios.
Donald Trump invitó al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y al presidente ruso, Vladimir Putin, a formar parte de la Junta de Paz, e insinuó que “muy pronto” se llegará a un acuerdo de resolución sobre la guerra en Ucrania.


