Como un retroceso grave en la integración económica de América del Norte, calificó la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) la aplicación de aranceles al 50 por ciento para el aluminio y acero, aunado a que constituye un acto unilateral que contradice el espíritu de cooperación del T-MEC y amenaza directamente la competitividad de sectores clave en nuestra región, como el automotriz y el manufacturero.
La relación bilateral en el comercio de acero es fundamental para ambas naciones, los datos del 2024 indican que Estados Unidos tuvo un superávit de 4 mil millones de dólares y 2.3 millones en toneladas de productos terminados.
Refirió que conforme datos de la Cámara Nacional de la Industria del Acero, el 75% del acero producido en México tiene como destino Estados Unidos, por lo que esta decisión compromete miles de empleos y pone en riesgo inversiones esenciales para el desarrollo económico de la región.
Para el sindicato patronal, resulta incomprensible que se invoquen argumentos de seguridad nacional para justificar una medida que perjudica a los propios aliados estratégicos de Estados Unidos.
En 2024, el 52% del acero exportado por ese país tuvo como destino México, y aproximadamente el 35% de sus importaciones provino de socios del T-MEC como Canadá y México.
Por ende, lejos de representar una amenaza, la interdependencia de nuestras cadenas productivas ha sido un pilar de resiliencia y dinamismo económico frente a los desafíos globales, argumentó.
La Coparmex afirmó que respalda los esfuerzos del gobierno mexicano para evitar esta escalada arancelaria a través del diálogo y el uso de los mecanismos previstos en el T-MEC.
"No permitiremos que se debilite la alianza que tantos beneficios ha traído a trabajadores, empresas y consumidores de toda América del Norte", aseveró.
Añadió que es fundamental que se actúe con firmeza para proteger a nuestras industrias, y que se contemplen medidas recíprocas que garanticen condiciones equitativas de competencia.
Observó que el comercio basado en reglas claras y justas debe prevalecer sobre visiones proteccionistas que distorsionan el mercado.
Recalcó que hoy más que nunca, se requiere certeza jurídica, cooperación bilateral y una estrategia común que fortalezca las economías frente a los retos compartidos.
Consideró indispensable impulsar condiciones que favorezcan la inversión en México, con el fin de elevar la demanda interna y contrarrestar las mayores barreras a la exportación.
La creación de un entorno empresarial favorable puede reducir nuestra dependencia de los mercados externos y fortalecer la capacidad de respuesta nacional frente a la incertidumbre económica global, concluyó.


