Con el objetivo de reducir pérdidas técnicas, mejorar la precisión en el registro de consumo y fortalecer la infraestructura eléctrica nacional mediante tecnología de medición avanzada, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), comenzó la campaña de modernización para sustituir medidores convencionales por dispositivos inteligentes.
La estrategia implica visitas, casa por casa, en diferentes estados del país, para instalar los nuevos medidores AMI (Infraestructura de Medición Avanzada) que transmiten datos de consumo en tiempo real hacia los sistemas de la comisión, eliminando la necesidad de lecturas manuales.
Los dispositivos permiten, además, ejecutar cortes y reconexiones de forma remota, detectar anomalías inmediatamente y dificultar manipulaciones o conexiones irregulares que generan pérdidas millonarias anuales.
De acuerdo a la Ley de la Industria Eléctrica y las disposiciones de la Comisión Reguladora de Energía, la CFE cuenta con facultades para reemplazar equipos de medición, sin solicitar consentimiento del cliente.
Esta atribución aplica cuando el medidor presenta fallas, deterioro, alteraciones, incumple estándares técnicos actuales o el domicilio forma parte de un programa oficial de modernización como el que está en curso.
De acuerdo al organismo, la medida traerá beneficios una vez que, quienes recibían cobros inflados por lecturas erróneas, podrían ver reducción en sus recibos, mientras que usuarios con consumos subestimados experimentarán ajustes al alza reflejando su gasto real.
La CFE enfatiza que los medidores AMI no incrementan tarifas; únicamente registran el consumo con mayor precisión.
En este periodo, la CFE hace un llamado a la población para mantenerse alerta, ya que, si bien, llevarán a cabo visitas domiciliarias, el personal autorizado para hacerlas deberá portar identificación oficial y explicar el procedimiento a los residentes.
Los usuarios tienen derecho a solicitar información sobre el cambio, aunque no pueden impedirlo.
La recomendación se emite ya que se ha ubicado prácticas por parte de extorsionadores que se hacen pasar por trabajadores de la empresa. Los delincuentes dejan avisos apócrifos en viviendas exigiendo pagos de entre 5 mil y 20 mil pesos bajo amenaza de corte de servicio, argumentando irregularidades inventadas en medidores o ausencia de sellos de seguridad.
Los documentos fraudulentos incluyen números telefónicos falsos y presionan a las víctimas para realizar transferencias inmediatas.
Por ello la comisión reitera que no solicita pagos en efectivo durante visitas domiciliarias ni amenaza con cortes en plazos menores a 12 horas.
Cualquier aviso sospechoso debe reportarse directamente a los canales oficiales de la comisión antes de realizar cualquier pago o proporcionar información personal a supuestos empleados.


